MÍRAME A LOS OJOS

Jorge Alvarado

Fotografío en blanco y negro porque así piensa mi mente. El pensamiento dicotómico que habita en el autismo no distingue matices con facilidad; separa, categoriza, decide entre extremos. Cada imagen que construyo sin color es una traducción visual de ese sesgo cognitivo, una forma de mostrar hacia afuera lo que ocurre hacia adentro. El blanco y el negro no son ausencia de color: son la presencia de una lógica distinta de ver el mundo.

Cuando permanezco o habito un espacio mi cuerpo me indica si me sostiene o me expulsa. No es un fondo neutro donde ocurre la vida: es un agente activo que provoca, evoca, empuja. Un espacio vacío o con patrones puede dar calma. Una luz fluorescente puede quebrar esa calma. Fotografío los espacios como se fotografía a un personaje, porque para mí lo son: tienen intención, tienen efecto, tienen la capacidad de herir o de acoger sin que nadie pronuncie una palabra.

Me pongo frente a la cámara porque no siempre encuentro las palabras para nombrar lo que siento. El autorretrato es mi manera de decir sin hablar, de mostrar una emoción. Cada imagen es un intento de traducir lo interno en algo que pueda mirarse, sostenerse, compartirse.

Nunca parto de una idea abstracta. Parto de una sensación: un sonido que se vuelve insoportable, una textura que se rechaza, una luz que se vive como agresión. Construyo cada fotografía como quien construye un puente entre un concepto y su manifestación sensorial, entendiendo que ese tránsito —de la idea al cuerpo, del cuerpo a la mente.

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